El Fruto Del Orgullo, Paul G. Caram

Tomado de el estudio “Victoria Sobre La Vida Egocéntrica” de Paul Caram. El orgullo está en el fondo de la mayoría de los problemas del hombre. Cuando un hombre sufre y lucha con una atadura o tormento de alguna clase, decirle que su problema es el orgullo o el “yo”, puede ser frustrante, a menos que se le explique cómo es posible esto. Lo que sigue es un intento para lograrlo. Claro está que no todas las ataduras y tormentos se originan en el orgullo, algunos problemas pueden ser heredados. Otros pueden estar allí por haber sido rechazados en la niñez, o por algún otro trauma. Esos factores no pueden ser ignorados, pero estoy convencido de que además de estos complejos y de una baja estima de sí mismo, el orgullo, el egocentrismo y un corazón duro (malas respuestas a causa del orgullo), ayudan a atar al ser humano.

UNA PERSONA ORGULLOSA ES UNA PERSONA DÉBIL POR LAS SIGUIENTES RAZONES:

EL ORGULLO es un sentimiento absorbente acerca de la propia grandeza e importancia. Debido a esto, una persona orgullosa fácilmente se ofende y se siente herida cuando no se le trata como ella cree que merece. No controla sus emociones y por lo mismo es débil.

EL ORGULLO es el deseo de estar a la cabeza, de ser incomparable, único y pasar sobre otros para obtener lo deseado. Aquí otra vez, la persona orgullosa es manejada por otra fuerza y no está controlando sus emociones. El rey Salomón cayó en la trampa del orgullo y su vida mental estuvo constantemente ocupada en lo inigualable e incomparable que él era (Ec.1:16).

EL ORGULLO hace que el hombre trate de aparentar ser algo que no es.  El orgullo por lo tanto nos hace falsos e hipócritas. Pero la humildad produce sinceridad interna y transparencia.

EL ORGULLO debido a que nos hace tratar de aparentar lo que no somos, nos coloca bajo una tensión indebida. Cuando se está tenso, también se está agotado. Así que el orgullo nos consume emocionalmente y es el responsable de nuestro agotamiento y crisis nerviosas. La humildad nos liberta para que nos relajemos, seamos nosotros mismos y nos aceptemos como somos. La humildad produce una notable paz y tranquilidad interior.

EL ORGULLO nos hace tener una alta opinión de nosotros mismos y ver como inferiores a otros y sus opiniones. El orgullo puede ser muy descortés, mientras que una muestra de grandeza es la habilidad de recibir de otros, cualquiera que sea su nivel. El orgullo definitivamente empequeñece al ser humano.

EL ORGULLO es pretencioso y cree que tiene todas las respuestas, lo cual no es cierto. Debido al orgullo, la gente no escucha a otros, por lo tanto el orgullo es falta de sabiduría.

EL ORGULLO hace que el hombre albergue ideas muy elevadas de sí mismo e induce a muchos  a vivir en un mundo de sueños. “¡Nadie es tan grande como yo!” o “¡Soy la respuesta a los problemas del mundo!” (Gá. 6:3; Abd. 1:3).

EL ORGULLO puede estar en el fondo de la timidez o vergüenza. Una persona tímida no se expondrá a ser vulnerable y con mucho cuidado se protegerá a sí misma. “¡Qué horrible si me equivoco, qué tremendo si me critican, se van a dar cuenta de cómo soy, me van a humillar!” El orgullo es la raíz de ciertos temores. El orgullo protege arduamente al Yo. Jesús nuestro Capitán, fue humilde, vulnerable y estuvo dispuesto a verse como un fracaso.

EL ORGULLO busca lo suyo propio y anhela la alabanza de los hombres. El orgullo lucha por tener un gran nombre, título propio y gran popularidad. El orgullo ama la publicidad y desea ser el centro de atención, y le preocupa más la opinión de los demás que la de Dios (Jn. 5:44). El orgullo utiliza retóricas y palabras elevadas que la gente ordinaria desconoce y ni sabe pronunciar, con el fin de exaltarse a sí mismo y parecer superior. Satanás es un intelectual complicado y así son los cristianos orgullosos (2 Co.11:3). Jesús utilizó las palabras más simples y sencillas cuando enseñaba. Jesús nunca pretendió obtener una reputación terrenal (Fil. 2:5-8).

EL ORGULLO es la razón de una disposición violenta. La gente orgullosa tiene terribles arranques de cólera debido a que su ego es muy sensible y no consiguen lo que quieren. Con la ira viene la amargura, el resentimiento y muchos otros males.

EL ORGULLO es la razón principal de la falta de paz. Muchos conflictos cesan cuando el orgullo ha sido purgado.

EL ORGULLO es uno de los factores que más contribuyen a los desórdenes mentales y emocionales.

El orgullo atormenta y destroza al hombre, consume y vacía su alma y cuerpo de toda energía. El orgulloso (Satanás) está distorsionado mental y emocionalmente debido a su gran orgullo. La humanidad también está perturbada mental y emocionalmente a causa de la vileza de su orgullo.

EL ORGULLO se resiente ante la corrección o la sugerencia con la actitud de “Yo sé lo que estoy haciendo, nadie me tiene que decir lo que debo hacer, dése cuenta con quién está hablando”. Pero Proverbios 1:5 dice: “El entendido adquirirá consejo”.

EL ORGULLO hace muy difícil poder decir: “¡Estaba equivocado, lo siento!” (Lv. 26:40-41). El orgullo justifica los errores y equivocaciones para proteger al Yo. Una señal de fuerza y nobleza es reconocer que somos humanos y que cometemos errores, pero una persona orgullosa es débil y necesita vindicarse a sí misma y quiere tener siempre la última palabra. Job encontró fallas en Dios, pero ninguna en él, y se hizo más justo que Dios. Job dijo que prefería morir antes que cambiar de parecer (Job 27:2-6; 35:2).

EL ORGULLO no olvida una ofensa. ¡La humildad la deja pasar! “Honra [del hombre] es pasar por alto la ofensa”. (Pr.19:11). Una persona orgullosa exige vindicación y “justicia” para sí misma. El orgullo demanda una disculpa por ofensas pequeñas y a la vez, hace muy difícil que el ofensor pida perdón.

EL ORGULLO hace difícil el perdonar. El orgullo reflexiona sobre las ofensas y habla  extensamente de ellas. “¡Me duele!” y hace saber a todos lo sucedido.

EL ORGULLO está tan centrado en el EGO, que es super-sensible a sus propias heridas, pero muy insensible a las heridas de otros y no se da cuenta cuando los hiere. (Uno puede herir a otro y ser insensible, diciéndole: “eso a ti no te importa”).

ORGULLO es la fuente de la rebelión, del desafío y de la venganza. Satanás en su orgullo quería estar a la cabeza y cuando no logró sus propósitos, se volvió desafiante y vengativo. Desde entonces él ha hecho todo lo posible para apartar de Dios a todos los habitantes del cielo y de la tierra. El orgullo ha hecho a Satanás celoso de todas las posiciones de liderazgo. Él socava la autoridad a todo nivel. Él es el autor y promotor de todos los movimientos de liberación de hoy en día.

EL ORGULLO es independiente e insensible con actitudes como ésta: “Yo no te necesito a ti, ni a nadie más. Yo puedo hacerlo a mi manera, conmigo basta y sobra; nadie me dice a mí lo que debo hacer” (1 Co.10:12; Pr.18:12). La humildad dice: “¡Por favor ayúdeme, no tengo todas las respuestas, en realidad necesito sus consejos y sus oraciones; no lo lograría si no fuera por usted!”

EL ORGULLO hace al hombre complicado y muy técnico. Los hombres con humildad están libres de luchas y contiendas. La humildad sosiega las guerras y luchas internas. Rendirse es la palabra clave para la paz. La paz llenará nuestras almas al someternos a Dios y apreciar y escuchar a nuestros hermanos en Cristo (Pr.13:10; Stg. 4:6-10).

EL ORGULLO causa que uno endurezca su corazón. Un corazón orgulloso es duro y lleno de pleito y resistencia. Faraón endureció su corazón vez tras vez (Ex. 8:15). Pídale a Dios que le dé un corazón de carne, un corazón que no se resista. Recuerde que un corazón duro se opone a Dios y a su gracia (Stg. 4:6; 1 P. 5:5-6; Pr. 3:34; Sal.138:6; 2 Cr. 36:11-13).

EL ORGULLO trae engaño (Abd. 1:3). La soberbia de tu corazón te ha engañado. El engaño crece en un corazón orgulloso. Cada religión falsa es un producto del orgullo. Sus fundadores desean tener una nueva idea que a nadie se le ha ocurrido antes. (El orgullo de ser original). El orgullo hace pensar al hombre que puede hacerlo mejor que todos los demás, incluyendo a Dios. “Profesando ser sabios, se hicieron necios” (Ro.1:21-22; Gá. 6:3; Ro.12:3; 1 Co. 8:2).

EL ORGULLO es una de las razones principales por las que una persona no congenia con las demás. Por el orgullo la gente no puede sobreponerse a las situaciones de la vida. El orgullo no puede manejar las ofensas, y no puede soportar que se le contradiga. “No puedo más, voy a volverme loco”; esto es dicho a menudo por personas que no logran sus caprichos.

Satanás no pudo salirse con la suya y desde hace mucho tiempo él ha venido atormentándose con malos sentimientos. Pero las personas que han experimentado la humildad genuina son capaces de manejar las situaciones. ¡Su espíritu es libre!

EL ORGULLO es la razón principal de las discusiones y debates (Pr.13:10). Es sólo por el orgullo que viene la contienda. Los hombres sabios son flexibles, gentiles, razonables y capaces de respetar los deseos y puntos de vista de otros sin comprometer sus convicciones.

EL ORGULLO es la razón por la cual no podemos quebrantarnos delante de nuestros hermanos y delante de Dios. Para algunos, quebrantarse delante de Dios o delante de los hermanos es una señal de debilidad, pero esto no es cierto. La persona débil es aquella que se ha endurecido. Por orgullo, Sedequías rehusó escuchar la palabra de Dios y someterse a ella. Tuvo miedo de mancillar su prestigio. Su orgullo hizo que Jerusalén fuera quemada y sus hijos sacrificados. (Lea Jer. 38:17-23, 2 Cr. 36:11-13).

EL ORGULLO es la razón principal de la desunión. Por naturaleza, el hombre busca promoverse a sí mismo y a sus ideas: “Porque todos buscan lo suyo propio [intereses], no lo que es de Cristo Jesús” (Fil. 2:21). Una vez, Dios le habló a cierta iglesia, diciéndole: “En la humildad, hay unidad, y allí ustedes podrán valorar a los demás más que a ustedes mismos” (Fil. 2:3; Ro.12:10). ¿Podemos ver cómo la humildad fomenta la unidad? “¿Cuánta unidad hay en nuestro matrimonio?”

EL ORGULLO es la razón de que una persona se crea superior a las demás (Dt.17:20). El orgullo es también la razón de que se jacte y presuma (Jer. 9:23-24). El orgullo (que es el engaño) hace que los individuos se crean extraordinarios y únicos, quizá por su éxito, o por algún talento o don especial. Pero… ¿por qué hemos de mirar a otros por encima del hombro? Todo lo que poseemos nos ha sido dado por Dios (Jn. 3:27; 1 Co. 4:7; Dt. 8:17,18). Aun el apóstol Pablo fue vulnerable al orgullo, a pesar de ser lleno del Espíritu y de haber tenido la experiencia de morir al pecado (Compare Ro. 6:6 con 2 Co.12:7)

EL ORGULLO repele la palabra de Dios y está listo para decir que otros están “fuera de orden” o son“falsos” (Jer. 43:2). Los orgullosos acusaron a Jeremías de profetizar falsedad. El orgullo, por lo tanto, destruye el discernimiento. La iluminación es fruto de la humildad (Mt.11:25).

EL ORGULLO hace a la persona creerse infalible. El engaño y las falsas ideas vienen del orgullo. El orgullo trae el pecado de la presunción. He oído a personas decir que nunca han cometido errores con sus dones espirituales (profecía o palabra de conocimiento). ¡Pero esto es engaño y orgullo! Nuestra actitud debería ser: “Es tan fácil para mi mente y mis emociones distorsionar lo que tú tratas de decirme, por favor gobierna mi ser, te necesito a cada momento Señor” (Jn. 5:19, Jn. 5:30).

EL ORGULLO es lo contrario del amor. El amor es totalmente desinteresado (1 Co.13). Pero el orgullo busca sus propios intereses. “¿Qué hay para mí aquí?” El orgullo sólo piensa en sí mismo. ¡Yo! Si el orgullo es lo opuesto al amor, entonces el orgullo también genera odio.

EL ORGULLO es un enemigo de Dios, el orgullo resiste a Dios. El orgullo desafía a Dios y a su voluntad. El orgullo es independiente y se aparta de Dios. El orgullo y la dureza de corazón están ligados. Siempre que alguien endurece su corazón, es porque tiene un corazón orgulloso. Dios odia el orgullo y nosotros también debemos odiarlo (Pr. 6:16-17; 8:13; 1 Jn. 2:16-17). Dios no puede bendecir un corazón orgulloso y duro. El dolor y el sufrimiento tienen el propósito de destruir el orgullo y la dureza, para que así Dios pueda bendecirnos.

EL ORGULLO no nos permite vencer a Satanás, Satanás es muy orgulloso. Si somos como él y actuamos como él, no tenemos poder alguno sobre él. La humildad y ser como el Cordero es la clave para tener autoridad sobre el orgulloso [Satanás]. Cuando un creyente o predicador comienza a jactarse, se aparta de la cobertura de Dios; Satanás lo atrapa y el hombre cae. Elías se burló, pero aún quedaba una reina por vencer. Satanás obró a través de esta mujer para amedrentar a Elías, y hacerlo huir (1 R.18:27; 19:1-3; Pr.16:18; 18:12; 29:23) Lea Santiago 4:6.

 

¿EXISTE ALGUNA DUDA DE POR QUÉ DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS?

¡EL ORGULLO RESISTE A DIOS!

 

EL ORGULLO (En resumen)

  • Busca lo suyo.
  • Menosprecia a los demás y desdeña sus opiniones.
  • Es áspero y cínico. Hace al hombre creerse algo que no es.
  • Coloca a la persona bajo una tremenda presión mientras está tratando de aparentar lo que no es.
  • Tiene un sentido abrumador de su propia importancia y grandeza.
  • Desea estar a la cabeza, y pasará sobre otros con tal de lograrlo.
  • Resiste la corrección y las sugerencias, por lo tanto, es falto de sabiduría.
  • Presume de tener las respuestas cuando no las tiene.
  • Busca la alabanza humana, un nombre, un título y publicidad.
  • Se jacta de ser intelectual, utiliza palabras rebuscadas y complicadas para inflar el yo.
  • Es el origen de una disposición violenta. Es susceptible y se ofende con facilidad.
  • Está en el fondo de muchos desórdenes mentales y emocionales, e incluso puede llevar al suicidio.
  • No admite faltas ni fracasos. No puede decir: “Lo siento, me equivoqué”.
  • Siempre está contrariado acerca de algo. Es la razón principal de la falta de paz.
  • Vuelve a las personas muy sensibles a sus propios sentimientos, pero insensibles a los ajenos.
  • Sumerge a las personas en un mundo de ensueño y de pensamientos irreales de sí mismo.
  • Se exalta a sí mismo. Desea ser reconocido, inigualable, excelente y único.
  • Es la raíz de cierta clase de temores y vergüenzas. No se expone a ser vulnerable.
  • Se atormenta. El orgullo es la fuente de casi todo tormento y conflicto en el alma.
  • Hace al hombre complicado, técnico y confuso, como Satanás.
  • Normalmente, es el causante de que no nos vaya bien en la vida, ni en nuestro trato con los demás.
  • Es la razón del engaño y del error (Abd.1:3).
  • Nos hace creer que somos infalibles.
  • Está en el fondo de la rebelión, el desafío y la venganza.
  • Es independiente. Denigra a otros para exaltarse.
  • Es la razón principal de las discusiones acaloradas (Pr.13:10).
  • Es la causa de la desunión. “En la humildad, hay unidad”.
  • Es la razón por la cual una persona no se quebranta ni se rinde a Dios o a los demás.
  • Es la razón principal de que no nos llevemos bien con los demás, especialmente en el hogar y en el

matrimonio.

  • Es la razón principal de que nos volvamos duros de corazón. El orgullo nutre las ofensas, repele y

se opone a Dios y a los demás.

  • Es la razón por la cual el hombre se jacta, hace alarde, presume y cree ser mejor que los demás.
  • Se opone a la palabra del Señor y está listo a decir que los demás están fuera de lugar o son

anticuados.

  • Encuentra faltas rápidamente en otros con el fin de exaltarse a sí mismo.
  • Es lo opuesto al amor. El orgullo por lo tanto, es una forma de odio.
  • Causa que no podamos tener la victoria sobre Satanás, quien es muy orgulloso.

EL ORGULLO ES NUESTRO MAYOR PROBLEMA.