Unidos por coyunturas

Un recorrido por las escrituras que nos hablan sobre las relaciones firmes en el Cuerpo de Cristo.

UNIDOS POR COYUNTURAS

1.- Somos bautizados (sumergidos).

  1. En agua. (Hechos 8.38)
  2. En Cristo. (Gálatas 3.27)
  3. En un Cuerpo (1° Corintios 12.13)

2.- Somos miembros de Un Cuerpo, el cuerpo de Cristo.

Romanos 12.4-5  “Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros”

  1. Por medio de la fe y el arrepentimiento, fuimos bautizados en agua, un elementos visible y palpable (Hechos 2.38), también por el mismo bautismo hemos experimentado en forma espiritual la muerte (sepultados) y la vida (resucitados con Cristo) mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. (Col. 2.12).
  • En el bautismo hemos hecho un pacto con Dios reconociendo a Jesús como el Señor, el Kyrios de nuestra vida y por lo tanto hemos dejado nuestros propios criterios, nuestra independencia y rebelión para hacer Su voluntad, negándonos a nosotros mismos.
  • En ese mismo pacto somos incluidos, bautizados o sumergidos en un solo cuerpo, el de Cristo, la iglesia.
  • Y así como en el cuerpo humano hay muchos miembros con diferentes funciones pero es un solo cuerpo, así también nosotros, en el reino de Dios, siendo muchos, somos miembros del cuerpo de Cristo y los unos de los otros. Con diferentes capacidades, con diferentes funciones, pero todos unidos unos a otros, porque nos necesitamos, como los miembros de nuestro cuerpo mortal.
  • Desde el momento en que te bautizaste en agua, en Cristo y en un Cuerpo dejaste tu individualismo y pasaste a ser parte de la familia de Dios que es su Cuerpo.

3.- ¿Cómo es el Cuerpo de Cristo?

Efesios 1.22-23 “…y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas la cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.”

Efesios 5.23   “…porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.”

1° Corintios 12.12   “…porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo”.

Todos estos versículos son Kerigmas (proclama de una verdad), son revelaciones dadas a los apóstoles para que comprendamos cómo es Cristo y cuál es nuestra participación en su cuerpo.

Cristo es así:

  1. Un solo cuerpo.
  2. Cada uno de nosotros miembros de ese cuerpo.
  3. Jesús resucitado y glorificado, la Cabeza.

Cuando las Escrituras comparan a la iglesia con algunos elementos físicos dice que es:

Como un edificio, como una esposa, etc.; pero cuando habla de la iglesia-cuerpo no dice que es “como” el cuerpo de Cristo sino que “es” el cuerpo de Cristo.

Esto significa que si estamos en Cristo estamos también unidos a su Cuerpo.

No podemos estar unidos a Cristo sin estar unidos a su cuerpo, que es la Iglesia.

Concurrir a encuentros congregacionales, reuniones en casa de familia, grupos de oración, o cualquier otra actividad comunitaria. NO NOS HACE MIEMBROS DEL CUERPO.

Estamos en Cristo, pertenecemos a él cuando estamos unidos al cuerpo cumpliendo la función que nos fue dada.

Romanos 12.4-5   “Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.”

En el cuerpo cada miembro tiene diferentes capacidades y se necesitan unos a otros   complementándose continuamente para poder funcionar.

Así también el cuerpo de Cristo, cada uno de nosotros necesitamos las capacidades de los otros y ellos necesitan la nuestra.

En la pequeña comunidad a la cuál tú perteneces, eres sólo una parte, no el todo. Cada uno de nosotros somos una parte en el cuerpo. Mano, pié, dedo, brazo, codo, oreja, etc. cada uno una parte. Cuando somos un cuerpo todos los miembros nos necesitamos y todos nos ayudamos unos a otros.

Y todo bajo la voluntad de la Cabeza, Cristo.

Por eso en Romanos 12.9-10, el apóstol Pablo al hablar del cuerpo y sus miembros, exhorta a los hermanos diciendo que “el amor sea sin fingimiento” y “en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros”.

Es decir en cuanto a honra, en cuanto a valorizar, a apreciar las diferentes funciones de los miembros del cuerpo, prefiriendo a los otros.

4.- ¿Cómo funciona el cuerpo de Cristo?

¡Cómo el cuerpo humano!

Lectura bíblica: 1° Corintios 12.12-21

  1. Vers. 14, 19 El cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. No podemos pretender ser todos el mismo miembro. (¿Te imaginás si todo fuera oreja?, ¿Una oreja gigante? ¿Dónde estaría el cuerpo?)
  • Vers. 15-16 Nadie que está en el cuerpo puede decir: -No sirvo, no soy del cuerpo. Y si lo dice ¿por eso no va a ser del cuerpo?
  • Vers. 17-18 Si un miembro del cuerpo pretendiera ser todo el cuerpo, ¿Dónde estarían los demás miembros? La realidad es que Dios es el que ha colocado los miembros en el cuerpo como él quiso.
  • Vers. 20 Pero es importante que cada miembro reconozca que aunque son muchos los miembros el cuerpo es uno solo.  (Ver Romanos 12.5).
  • Vers. 21 Nadie en el cuerpo puede decir yo no necesito a otros. Ej. De repente el cuerpo tiene sed, el ojo ve el agua pero le dice a la mano “no te necesito”.

5.- Un solo cuerpo, un solo Espíritu.

1° Corintios 12.13 “…porque por un solo Espíritu fuimos bautizados en un cuerpo…”

1° Corintios 12.12 “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo…”

Yo tengo muchos miembros en mi cuerpo, con distintos nombres, pero tengo un solo espíritu dentro de este cuerpo.

No tengo un espíritu de mano, un espíritu de pié, un espíritu de hígado, otro de rodilla, otro de pierna, un espíritu de brazo.

Yo soy Daniel Divano, un solo espíritu, y ese espíritu que está dentro de mí se llama Daniel Divano.

Todos y cada uno de los miembros de mi cuerpo: mi mano izquierda es DD.; la otra es DD.; mi pié es DD.; ¡Todo es DD, porque es un solo espíritu!

Asimismo, dice el Señor que por un solo Espíritu fuimos todos bautizados (introducidos) en un solo Cuerpo, a pesar de que somos muchos miembros pero todos obedeciendo a un solo Espíritu, sujetos a la Cabeza que es Cristo.

¿Cómo logramos que la orden que da la Cabeza pase a todo el cuerpo y se ejecute?

Volvamos al cuerpo humano. Está oscureciendo y la cabeza dice “hay que prender la luz”, la persona está sentada en un sillón, tiene que levantarse, caminar, llegar hasta la tecla, apretarla y volver a dónde estaba.  ¡Cuántas maniobras de los miembros del cuerpo tuvieron que intervenir! Intervinieron las piernas, la cadera, los músculos, etc. para levantarse el sillón; luego los pies movidos por la pierna llegar hasta la perilla, pero fue imprescindible que los ojos guiaran a todos hasta allí; luego la mano apretando la perilla, etc.

Y todo porque el cuerpo está bien unido y concertado, miembro con miembro en su lugar correcto.

Si tenemos todos los miembros del cuerpo sueltos en una bolsa, no falta nada, ni la uña del dedo menique del pié: ¿Tenemos un cuerpo? ¡NO! No tenemos nada porque para que haya cuerpo y cumpla su función es necesario que los miembros estén en su lugar bien unido al resto.

¿Cómo está unido el cuerpo? Por medio de las coyunturas y los ligamentos, sostenidos y recibiendo las ordenes de la cabeza. Pero cada miembro en su lugar.

6.- Unidos por coyunturas.

Colosenses 2.19  “…y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.”

Efesios 4.15-16 “…sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en Aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor”

¿Cómo están unidos los miembros de nuestro cuerpo?

¡Por las coyunturas! Por medio de ellas cada miembro está unido al otro, tiene la flexibilidad necesaria y recibe las órdenes de la cabeza y la nutrición necesaria.

Así también la iglesia.

¿Quién es tu coyuntura de arriba? ¿Quién es el que te sostiene en el cuerpo de Cristo?

Si estás unido a la Cabeza que es Cristo, tenés que tener un miembro que te sostenga.

Todos los miembros del cuerpo saliendo de la cabeza, con conexión directa ¿es realmente un cuerpo, o es una cosa amorfa? Imaginemos una cabeza y de allí sale una mano, un antebrazo, un brazo, un pié, un tobillo, una cadera, etc.

En la iglesia, el cuerpo de Cristo, estas coyunturas se ayudan mutuamente, según la actividad de cada miembro; y reciben su crecimiento para ir edificándose en amor.

¿En qué forma puedo obtener la nutrición, la vida y las órdenes de la cabeza que es Cristo? Sólo si estoy sumergido, incluido, bien acoyuntado y unido al cuerpo por otro miembro que está unido y acoyuntado al cuerpo, etc.

A la vez, si estamos sujetos y acoyuntados recibiendo los beneficios del cuerpo, nosotros también sujetaremos a otros que estarán acoyuntados a nosotros y les pasaremos esos beneficios que llegan de la cabeza, Cristo.

Tristemente, la iglesia en general, hoy se parece a un depósito de miembros, que van y vienen a diferentes cultos y actividades, pero no forman un cuerpo bien unido al servicio de los intereses del reino de Dios.  

El Espíritu Santo está restaurando esta verdad. No es “yo y Cristo”, “yo miro a Cristo”, “yo sigo a Cristo”, etc. No es tanto así, sino que yo recibo de la Cabeza por la coyuntura que está arriba mío.

7.- Función básica de cada miembro del cuerpo.

  1. Unir: Miremos como el hombro une al brazo, este al codo, el codo al antebrazo, este a la muñeca, la muñeca a la mano y a los dedos. Así cada uno de nosotros somos un miembro de este cuerpo o familia de Dios. Cada miembro debe unir. Efesios 5.29-30 dice: Porque nadie aborreció jamás su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Estamos para unir, para favorecer al crecimiento del otro, para bendecir y ayudar a los demás miembros. Divide al cuerpo, el que murmura, critica, produce chismes, desprecia, descalifica, resalta defectos, miente a los hermanos, los trata mal, agravia o engaña a su hermano (1° Tesalonicenses 4.6), etc.      El que hace estas cosas NO PUEDE SER MIEMBRO.  Porque el miembro UNE.  Debes estar unido al cuerpo a través de algún otro miembro y también tú debes estar uniendo a algún otro al cuerpo.
  • Pasar nutrición: La mano sola de por sí, cortada del cuerpo y conservada en un frasquito en formol, no recibirá la nutrición que viene en la sangre que bombea el corazón. Pero si está unida al cuerpo a través del antebrazo y brazo, entonces recibirá nutrición. La nutrición no la produce el brazo, pero la recibe del cuerpo al estar acoyuntado y la pasa a la mano. Así nosotros. Lo que recibimos vamos pasando a otros para que el cuerpo crezca. Debes estar acoyuntado a otro miembro de la familia que te nutra a ti y a la vez debes buscar de bendecir a otro nutriéndole con lo que recibes. Así serás un miembro que UNE y que pasa NUTRICIÓN.  La nutrición  se recibe a través de la enseñanza e instrucción de la palabra de Dios, el ejemplo, los consejos, la amonestación, la exhortación, etc.
  • Sostener: puedes sostener a otros porque tú mismo estás siendo sostenidos. Alguien te está sosteniendo, se preocupa por tú vida espiritual, te visita, te ayuda aconsejándote frente a los problemas, se preocupa de que te mantengas fiel y firme en este camino maravilloso de Dios. De la misma manera que una coyuntura une y sostiene al miembro de abajo. Así debemos estar acoyuntados y en sujeción, permaneciendo unidos y alimentados. Y así como tú eres sostenido por otro, tú debes comenzar a sostener a otro de tus hermanos. Todo esto funciona si este elemento de la sujeción está presente. A la vez debes estar seguro que el miembro que te sostiene, él mismo, está sujeto y siendo sostenido.
  • Proteger: Las coyunturas otorgan protección a los miembros que sujetan a través de la oración, del consejo de sabiduría, la comunión, la supervisión, la fe, velando por sus necesidades, etc. Todo esto significa cobertura espiritual.
  • Formar: Para ser miembros del cuerpo de Cristo unidos por coyunturas, debemos ser discípulos. Eso implica haber aceptado las condiciones de Jesús para ser un discípulo y estar en Su camino para alcanzar la meta. Esto requiere ser enseñados, formados a la imagen de Cristo, a través de mandatos claros y control, de la obediencia a la palabra, de hacer juntos la obra de Dios, de la convivencia. Todos estos elementos formativos los recibimos por medio del cuerpo.
  • Pasar las órdenes: La cabeza es la que dirige y ordena todos los movimientos del cuerpo. Pero esas órdenes llegan por los nervios que pasan por todos los miembros. Así en la iglesia, en el cuerpo de Cristo, recibimos las enseñanzas y las órdenes a través de hermanos mayores que a la vez enseñan a otros, hasta llegar a quienes nos están enseñando en la pequeña comunidad donde pertenecemos. Tú a la vez, a su tiempo, pasarás la orden o enseñanza a otros a quienes estés ayudando en su vida espiritual.

En resumen: el oficio básico de TODOS los discípulos, los miembros de este pueblo nuevo, esta gran comunidad o familia, es Unir, nutrir, sostener, proteger, formar y pasar las órdenes que vienen de la cabeza.

Si tú estás unido, te están nutriendo, sosteniendo, protegiendo, formando y pasándote las enseñanzas que Jesús nuestro Kyrios nos dé. Tú también podrás hacerlo con otros.

8.- Condiciones necesarias.

Todo relacionamiento en el Cuerpo de Cristo apunta al Propósito Eterno.

Para que eso sea posible debe tener las siguientes condiciones que consideramos necesarias para el buen funcionamiento de esta relación firme:

A.- Confianza: Sin este ingrediente sería imposible el funcionamiento normal de un relacionamiento. Especialmente aquel que está siendo ayudado y sostenido por otro miembro necesita tener confianza en su disicpulador.

La confianza se pierde cuando lo que se habla, se consulta o se confiesa en la intimidad sale fuera de ese círculo.

El discípulo pierde la confianza cuando detecta en su coyuntura mentiras o medias verdades, también cuando hay una contradicción entre la enseñanza y la práctica en la vida misma del discipulador.

Ej.1- Si alguien enseña sobre la crianza de los hijos y sus propios hijos están desajustados con respecto a esa enseñanza.

Ej.2- Se enseña sobre los roles de los conyugues en los matrimonios y en la realidad es la esposa quien manda en la casa.

El acoyuntamiento es confianza mutua.

B.- Amistad: Prov. 18.24 “El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; y amigo hay más unido que un hermano”. La relación con un hermano, que me ayuda a ser semejante a Jesús, no es vertical, tipo empresa o ejército. Es amistad, es compartir la vida. Se necesita tiempo de estar juntos. Tiempo para las disciplinas espirituales y para la parte social. Se necesita llorar juntos y reír juntos. Un viejo refrán dice: “para conocer bien a una persona se necesita comer juntos un saco de sal”.

El acoyuntamiento es amistad.

C.- Servicio: El que está sujetando a otro miembro, no está ejerciendo autoridad sobre él, sino sirviéndole. Atendiendo sus necesidades, conociendo las situaciones de su vida, ayudando a conocer a Cristo, etc.

En lugar de preguntar a un hermano: cuántos discípulos tenés, debería ser: a cuántos estás sirviendo.

El acoyuntamiento es servicio.

D.- Admiración: Así como relata el evangelio que se admiraban de Jesús, así es necesario que el discípulo tenga un grado de admiración por aquel que le está enseñando. El ejemplo en vivir esa enseñanza, la dedicación y entrega ayudan a lograrlo. Hay quienes afirman que la única forma de enseñar con efectividad es a través del ejemplo.

¿Qué sucede cuando no hay ejemplo de la enseñanza?

Dos cosas:

a) Hipocresía, porque se enseña lo que no se vive.

b) Permisividad, porque al no poder ser ejemplo se obvia la enseñanza.

El acoyuntamiento es ejemplo que despierta admiración.

E.- Autoridad: Esta estructura de discipulado, conlleva un grado necesario de autoridad. Discípulo, (mathete en griego), se puede traducir mejor al castellano, como aprendiz.

Todo aprendiz está siendo enseñado por alguien que sabe más que él. Si es un aprendiz de carpintero, hay un maestro carpintero que le enseña el oficio. Si dicho aprendiz no sigue las instrucciones y quiere hacer lo que se le antoja, evidentemente es imposible que aprenda; ahí es donde debemos “sacar las manos” si esa actitud persiste. Tiene que sujetarse a la enseñanza y a la práctica.

Jesús era llamado “maestro” por sus discípulos porque lo consideraban así.

Grados de Autoridad:

  1. Absoluta: es lo que dice la Palabra. Tanto sea el Kerigma como la Didaké.
  2. Relativa: es el consejo de sabiduría que surge de los principios bíblicos, de la experiencia del discipulador u otros y la espiritualidad. Ej. Droga, aborto, etc.
  3. Referente: opinión personal. Es cuando nos piden la opinión sobre asuntos seculares o cuando manifestamos lo que opinamos de un tema.

El acoyuntamiento es reconocer sujeción y ejercerla en el Espíritu.

F.- Ayuda mutua: Oración, meditación de las Escrituras, testimonios, memorización de la Palabra, predicación y visitación  juntos, confesión de pecados. Debe aplicarse a esta relación el mandato apostólico “…en cuanto a honra prefiriéndoos los unos a los otros.” (Ro 12.10)

El acoyuntamiento es ayuda mutua.

G.- Función principal; Está detallada en Mt 28.19-20: enseñar a guardar todas las cosas que Jesús mandó.

El acoyuntamiento nos ayuda a producir cambios.

9.- Errores en esta relación.

A.- Pensar que es para resolver problemas. Algunos dicen: hace mucho que no me junto con fulano porque no tuve ningún problema urgente.

¡No es así! Nos juntamos para ser edificados con la Palabra, para orar los unos por los otros y por las diferentes circunstancias de la vida, para predicar el evangelio, para compartir la vida, etc.

B.- Dejar pasar tiempo para acumular problemas. “Hace un mes que no te veo y tengo muchas consultas por diferentes situaciones”.

C.- Las coyunturas no reemplazan al Espíritu Santo. Al contrario deben llevar a los discípulos a una mayor relación con Dios y a saber discernir la guía del Espíritu Santo.

D.- Ayudar a otros en su vida espiritual ni implica ni dominación ni autoritarismo.

La iglesia debería disciplinar a cualquiera que se adueñe de otra vida.

Final:

Unidos por coyunturas nos introducimos en el cuerpo de Cristo que es la Iglesia.

Según Ef 4.12-16 esta relación fundamentalmente es para edificación (poner lo que falta) y para crecimiento (dejar de ser niños fluctuantes).

Ayudarnos mutuamente a ser conformados a la imagen de Cristo.

“Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento

del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la mediad de la estatura

de la plenitud de Cristo”

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