Testimonio De Maxi y Cintia

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Cuando nos animaron a escribir esta carta, entendimos que era tiempo de abrir nuestro corazón y darle gracias a Dios. Trayendo a nuestra memoria quienes éramos y quienes somos, como vivíamos y como vivimos, para poder ver la gloria de Dios y el enorme cambio que con su amor generó en nosotros.

Antes de conocerte Señor, vivíamos deprimidos, sin rumbo, con un vacío que nos era imposible de llenar. Con una casa la cual estaba quebrantada, porque no éramos un matrimonio, sino dos personas viviendo en una misma casa. Con Thiago pasando más tiempo en una guardería que con sus papás, y que cuando estábamos juntos no le dedicábamos tiempo y no recibía el amor que un niño de 1 año y pico debía tener.
El desorden era extremo, y a punto estábamos de cada uno tomar su camino y en el medio nuestro hijo. Hasta que llegaste a nuestras vidas, Señor; ¡cómo olvidar esos primeros tiempos, en los que usaste a Víctor y Claudia para presentarte ante nosotros, en el tiempo justo, el momento perfecto! Porque tú ya lo sabes todo, ¡oh Dios!, y nos atrajiste con cuerdas de amor hacia tí.
Y empezó una revolución en nuestras vidas. Todo lo que creíamos, nuestra forma de vivir quedó en jaque. Empezamos a ver que había algo diferente. Empezamos a ver tu amor a través de los hermanos. Cuando nos fuimos de la primera reunión en lo de Dani nos miramos y dijimos juntos: “nunca vimos personas tan felices, y el amor que se tenían entre sí”. Esa fue la primera vez que te manifestaste.
A partir de ahí, Señor, empezó nuestro andar a tu lado, porque empezamos a conocerte, a leer tu palabra, a saber quién sos. Y llegó el día más importante, era viernes cuando tomamos la decisión de bautizarnos, de entregarnos a vos, de darte nuestras vidas para la eternidad. Fue lo más glorioso que nos pasó, empezamos a vivir realmente. Volvimos a nacer, para ser criaturas nuevas, arrepintiéndonos de nuestros pecados, confesando, permitimos que Dios comience a sanar nuestras heridas. Dejando atrás el viejo hombre y mujer que éramos.
Todo empezó a ordenarse, Dios comenzó a tomar control absoluto de todo. Vimos muchas señales de cómo fue obrando y generando diferentes situaciones para alcanzar el objetivo de empezar a establecer los roles, y traer el reino a nuestro hogar. Y así fue como el Señor ganó terreno y hoy en día Cin es una madre homeschooler, que se ocupa de su hogar, de su hijo. Por otra parte nos dio el sustento para poder llevar esta vida.
Pero no todo es tiempo de paz, prontamente vinieron las pruebas de fe, de las cuales fuimos advertidos que vendrían. Pasamos por una nueva crisis matrimonial, y cuando todo parecía complicarse pudimos ver la mano de Dios a través de este espectacular cuerpo de Cristo que se movilizó y oró unido por nosotros. Y el señor nuevamente obró. No podemos dejar de mencionar que vimos su gloria, cuando Claudio y Noemí vinieron a casa y sin conocernos, con inmenso amor, y con una oración llena de autoridad, el Señor quebrantó nuestros corazones y el espíritu nos mostró en qué estábamos obrando mal, restaurando nuevamente la familia. Qué bueno es saber que su palabra se cumple como con la parábola de la casa sobre la roca, vino la tormenta y la casa permaneció en pie.
Otro momento que nos marcó fue el primer viaje a La Larga (Daireaux). Fuimos varios matrimonios, tuvimos tres días de comunión llenos de la presencia del Señor, en el que el espíritu nos permitió discernir el cuerpo, siendo la primera vez que tomábamos la cena del Señor. Volvimos muy edificados, reconfortados y con el corazón lleno de gozo.
Aquí el crecimiento fue muy grande, ya estábamos en el camino mucho más comprometidos. Dios nos fue hablando de muchas maneras, por la palabra, los hermanos, las predicas, los retiros. Pero poco tiempo después, llegó lo que fue la mayor prueba de todas. Thiago se tiró encima una olla (de agua hirviendo) y se quemó el 20% del cuerpo. En el momento fue algo terrible que nos superó, pero Jesús estuvo en medio, porque si hay dos o tres en su nombre el está allí. Sin dejar de orar y sin saberlo, hicimos todo lo que había que hacer, y hacia el hospital fuimos. Allí Dios trató directamente con Cin. Sacó en ella una leona, una madraza que se puso al frente de una situación muy grande. Y sacó a la luz, todos los problemas de personalidad que podría tener. Pero lo más increíble vino después, la iglesia entera orando por Thiago, clamando a Dios por un milagro, el Señor nos escuchó nuevamente y en solo 5 días salió del hospital sin marca alguna, cuando su pronóstico era para un mes y con injertos. ¡¡¡GLORIA A DIOS HERMANOS, PUDIMOS SUPERARLO CON GOZO Y NUESTRA FE FUE AUMENTANDO CADA VEZ MAS!!!
En este último tiempo, aprendimos a caminar con Jesús. Tuvimos un viaje de gran importancia; fuimos a Córdoba con Víctor, Claudia, Marcelo y Jimena, y como matrimonio joven pudimos ver familias hermosas con las que convivimos en un mismo espíritu y sentir, fuimos muy edificados (hermanos los animo a que hagan este tipo de viajes porque son inolvidables).
Hace unos días alabando en casa, se produjo un momento de intensa oración, en el cual vimos todas estas cosas, y glorificábamos a Dios diciendo “Señor, en una casa pecadora, en la cual no podíamos criar a un hijo y no podíamos mantener nuestro matrimonio, hoy Señor revertiste todo y nos das dos nenas [Cintia está embarazada de dos niñas mellizas] para también criarlas en temor y temblor a ti”. CUÁNTA MISERICORDA, ¡OH DIOS!, CUÁNTO AMOR POR TUS HIJOS, ¡¡¡GRACIAS POR ESTOS TRES TESOROS QUE NOS DISTE, CUANTA RESPONSABILIDAD TENEMOS!!!
Bueno hermanos, este es un resumen de nuestro tiempo en Dios de estos 2 años y medio, muy intensos que hemos vivido, donde aprendimos, crecimos y maduramos. Aún estamos siendo tratados en áreas puntuales que nos cuestan muchísimo, pero que confiamos en que nuestro padre nos dará victoria. Porque para el que cree todo es posible, pero no tiene que haber dudas en su corazón. Y así lo creemos, que la obra se perfeccionará y proseguimos a la meta, que como la de todos ustedes es la de reflejar a Jesús para gloria de Dios padre. Seamos una familia de muchos hijos semejantes a Jesús, cumplamos el propósito eterno de Dios, y andemos por caminos de luz, para no tropezar, y andar como el Señor anduvo.