Citas De William Law

Wlliam Law (1686-1761) fue un hermano muy usado por el Señor en su época para influir fuertemente en la vida de algunas familias y jóvenes de su época. Impedido por la realeza de Inglaterra para ejercer el ministerio, se dedicó a influir en pocos, entre ellos John y Charles Wesley, quienes fueron fuertemente tocados por sus enseñanzas. Hay poco material de este hermano traducido al Español y nos pareció bien traducir algunas de sus citas por la tremenda validez que tienen hoy en el siglo XXI. 

Citas de William Law

“¿Quieres saber quién es el más grande santo en la tierra? No es el que más ora o ayuna; ni el que más limosnas da, o posee más elevada templanza, castidad o justicia, sino aquel que está siempre agradecido a Dios, que desea todo aquello Dios desea, que recibe todo como un acto de la generosidad de Dios y cuyo corazón está siempre listo para alabarlo por ello. Aunque puedas hacer milagros, no podrás hacer más por ti que tener este espíritu agradecido, porque tal corazón transforma todo lo que toca en felicidad”.

“La humildad no es más que el correcto juzgar de nosotros mismos”

“La razón por la que no vemos mortificación real o auto-negación, ni elevada caridad o profunda humildad, afecto celestial, desprecio a la mundanalidad, mansedumbre cristiana, celo sincero o elevada piedad en la vida normal de los cristianos es esta: Porque no tienen verdadera intención de ser genuinos ejemplos de estas virtudes”.

“El amor no tiene errores, porque todos los errores son falta de amor”.

“Ama, ten compasión y desea bien a todas las almas del mundo; habita en el amor, y luego habitarás en Dios”.

“Deja que el mundo cristiano se olvide o aparte de la salvación del verdadero evangelio; deja que se confíe en cualquier otra cosa que la cruz de Cristo y el Espíritu de Cristo; y luego, a pesar de que iglesias y predicadores y oraciones y sacramentos estén por todos lados en abundancia, nada puede salir de ellos que un reino cristiano de vicios paganos, acompañados de una creencia meramente declarada por los labios en el credo de los apóstoles y la comunión de los santos. Ante esta triste verdad es testigo toda la cristiandad en nuestro país y en el extranjero. ¿Quién necesita que se le diga que la ausencia de corrupción y depravación de la naturaleza humana, la inexistencia de cualquier tipo de orgullo, ira, envidia, malicia, y amor propio; la ausencia de hipocresía, falsedad, blasfemia, chisme, maledicencia y engaño; ausencia de indulgencia en lujurias en toda clase de degeneración moral, forma de hablar jocosa y entretenimiento mundano no es menos común en el mundo católico o protestante que en cualquier ciudad y aldea? Sí, dejemos que todo el mundo se convierta a una cristiandad de este tipo, y que todo ciudadano sea un miembro de una iglesia católica o protestante y proclame el credo cada día del Señor, no habremos conseguido más para traer el reino de Dios sobre los hombres que lo que se hubiera conseguido si todos ellos se hubiesen unido a tal o cual sociedad filosófica o fraternidad social”.

“Para que reduzcas tu temor y preocupación por la opinión del mundo, piensa en cuán rápido el mundo se va a olvidar de ti, y perder todo pensamiento o preocupación por ti como lo hace con cualquier animal que murió en un pozo. ¿En verdad vale la pena que pierdas el más mínimo grado de virtud para agradar a un amo tan malo y un amigo tan falso como lo es el mundo?

“Piedad significa una vida vivida en devoción a Dios. Tal es el hombre devoto, que no vive más para hacer su propia voluntad o para seguir el camino y la voluntad del mundo sino solamente la voluntad de Dios; que considera a Dios en todo, que lo sirve en todo, que hace todas las partes de su vida cotidiana partes de la piedad, haciendo todas las cosas en el nombre de Dios, y ante tales reglas es conformado a su Gloria”.

“Una falta de esta completa sumisión a la voluntad de Dios, y una falla en darnos cuenta de que nuestra salvación solo puede ser alcanzada por el poder de la habitación del Espíritu Santo que da a luz la misma vida de Cristo en el corazón redimido, ha puesto a la iglesia cristiana hoy en la misma apostasía que caracterizó a la nación judía”.